Parálisis Facial
En forma espontánea, una persona saludable puede notar que uno de sus ojos luce demasiado abierto, no controla su sonrisa, y en general, experimenta incapacidad parcial o total al gesticular. Este problema, llamado parálisis de Bell, puede afectar a cualquier individuo, pero llega a ser muy frecuente en ancianos. ¿Quiere saber por qué?
En forma espontánea, una persona saludable puede notar que uno de sus ojos luce demasiado abierto, no controla su sonrisa, y en general, experimenta incapacidad parcial o total al gesticular. Este problema, llamado parálisis de Bell, puede afectar a cualquier individuo, pero llega a ser muy frecuente en ancianos. ¿Quiere saber por qué?
El rostro es importante medio que permite expresar o reafirmar emociones sin pronunciar una sola palabra, incluso contagiar la alegría de una carcajada o la emoción conmovedora del llanto. También es una de las bases más sólidas de nuestra autoimagen, ya que las facciones son tan particulares en cada individuo, que el conjunto formado por nariz, boca, ojos, frente y pómulos nos diferencia de los demás.
De ahí que no sea extraño pensar en el impacto que puede ocasionar en cualquier persona el hecho de verse al espejo con el gesto irreconocible, descompuesto, tenso y, ante todo, de no poder modificar esa expresión porque se carece de control parcial o total en la gesticulación.
Síntomas
La parálisis de Bell suele aparecer en forma repentina, incluso en personas que no han manifestado previamente molestia alguna, aunque en la mayoría de las ocasiones se experimenta, días u horas antes, dolor detrás de alguna de las dos orejas. Asimismo, el grado de debilidad o falta de control en los músculos faciales puede variar de leve a completa, pero siempre afecta a un solo lado de la cara.
En términos generales, las manifestaciones de este padecimiento consisten en:
* Problemas para cerrar un ojo y mueca rara en la boca. Esto es notado casi siempre por otras personas antes que por el mismo afectado.
* Se llega a presentar lagrimeo anormal, debido a la falta de parpadeo.
* La expresión facial cambia y puede lucir incluso sombría, teniendo la sensación de hormigueo, pesadez o de que la cara se jala hacia un lado.
* En ocasiones los sonidos se perciben más fuertes del lado afectado.
* Puede haber disminución en la capacidad de captar sabores.
* Al cerrar los dientes con fuerza, una comisura de la boca se contrae y la otra no.
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